domingo, 16 de enero de 2022

NUESTRO DNA Y NUESTRO ENTORNO

No tiene sentido ser un humano, si no se conserva la individualidad que nos proporciona la recombinación génica al azar que se da cada vez que una célula masculina fecunda una femenina. En primer lugar, nuestra individualidad debida al azar, nos caracteriza como individuos casi irrepetibles. Digo casi irrepetibles, porque las probabilidades de que en una recombinación se produzcan dos individuos que sin ser gemelos univitelinos sean idénticos genéticamente, es despreciablemente baja.

Y segundo, también como individuos de una especie llamada humana. Intentar que con unas cuantas cabezas supuestamente inteligentes, que todos seamos iguales o mucho más parecidos de lo que la naturaleza nos deja ser, es una solemne estupidez que llevará irremediablemente, a nuestra desaparición como especie.

No es casual que, un humano del norte de Europa, sea diferente a un humano del sur de Africa, por decir un ejemplo. Las diferencias habidas en nuestro código genético que se recombina al azar como he dicho, no solo determina nuestra individualidad. También y de forma muy decisiva, interviene el medio que nos rodea.

Si se cria a un humano en una latitud por ejemplo cercana al polo norte y a otro cercano al polo sur, uno de raza blanca y otro de raza negra, el de raza negra se criará como cualquier nórdico y el del sur, como cualquier africano, aunque sea de raza blanca. Serán dos individuos semejantes, pero también serán dos individuos diferentes e individuales de todos los demás. Es lo que tiene el ser un especien del la especie humana y en realidad de cualquier otra especie.

El porqué pasa esto, es porque a la postre y para resumir, no dejamos de ser meros transmisores de DNA. Cada especie transmite el suyo y a su vez cada especie tiene DNA que porta genes similares. Perpetuar la transmisión del DNA de una especie, justifica en si mismo la existencia.

La naturaleza nos ha dotado de medios para poder perpetuar la especie y transmitir el DNA primario con ligeras diferencias debido al entorno donde se desarrolle el individuo. La forma en que nos ha dotado, se llama reproducción. Y puede ser parecida en las formas de reproducirse para unas especies y también puede ser diferente para las diferentes especies.

Pero todas van encaminadas a lo mismo, perpetuar su propia especie y contribuir al enriquecimiento y repoblación de especies de nuestro planeta. especialmente bello y especialmente prolijo en formas de vida. Al menos de momento, mientras no se sepa o no se encuentre si es que existe, algún otro planeta que tenga la diversidad de vida que el nuestro.

¿Podemos perpetuarnos indefinidamente y sin control poblacional hasta llegar el caso incluso de no poder alimentarnos todos?. Definitivamente NO. Y lo explico.

Ninguna especie crece y se reproduce eternamente y geométricamente sin tener garantizado el alimento. Y cuando hay desviaciones que provocan proliferación de alguna especie más de la cuenta aparece con toda probabilidad por parte de la naturaleza, una forma de regular la población.

Por ejemplo con una pandemia si es que los depredadores no lo regulan de forma natural. De tal manera, que siempre para todas las especies hay, una forma natural de regulación poblacional en equilibrio con el alimento disponible. Nada en la naturaleza es improvisado o es a lo loco. Salvo una excepción. El estúpido ser humano y su afán de controlar la naturaleza por creerse que su inteligencia evolutiva supera a la madre creadora.

Todas las especies, salvo la nuestra, tienen su depredador o depredadores. Ellos regulan el equilibrio que debe haber entre especies y planeta. En realidad, la nuestra, también los tiene, pero hay una especie de remilgo en reconocerlo. Será por el ego al que hemos llegado a base de creernos más inteligentes que la naturaleza.

¿Que sentido tiene una superpoblación de seres humanos para perpetuar el DNA de nuestra especie?. La superpoblación tiene sentido en una especia donde los depredadores sean numerosos y peligre la existencia de la especie.

Es el caso de los mosquitos o los insectos en general. Necesitan mucha población porque la mortandad es muy alta. Son seres extraordinariamente importantes en la cadena alimenticia de todas las especies. Los insectos sin duda, serán alimentos normales de los comensales humanos no en mucho tiempo, de seguir nuestro crecimiento exponencial como especie.

La naturaleza no podrá con el ser humano más que de una forma. Haciendo ella misma de depredador nuestro. No seremos regulado por leones, panteras o plagas de langostas. Seremos regulados por seres muy pequeños que la naturaleza expandirá para que nos regulemos como especie. Virus, bacterias, hongos etc. serán y ya lo son, nuestros depredadores. Lucharemos contra ellos con la aplicación de los conocimientos que la facultad deductiva del que hemos sido dotados por la evolución.

No siempre ganaremos esa batalla por la supervivencia individual. Si acaso, ganaremos la batalla por supervivencia como especie. Y eso será posible, si nuestro planeta no está muy deteriorado. Podemos mejorar nuestro entorno y así podemos mejorar como especie.

Tendremos más recursos para sobrevivir como especie en un entorno mucho más equilibrado. Aún así, será difícil. La influencia del ser humano sobre la naturaleza es ínfima. Sobre su clima por ejemplo es mínima. La Tierra sigue su propio ciclo evolutivo y es sabido que siempre alterna periodos secos y húmedos, periodos fríos y cálidos y periodos de escasez con abundancia. Como ente vivo, la naturaleza también tiene su propia vida evolutiva. En lo que si influimos y es mucho, es en nuestro entorno.

Podemos y debemos mejorarlo y evitar distorsiones dentro de nuestra especie. Evitar aparición de efectos desagradables para la vida natural y equilibrada. Contaminación, plásticos, carburantes, etc, son cosas que poco a poco son prescindibles. Han sido muy útiles y ahora ya no.

Aprender a mantener los recursos sin agotarlos es una tarea importante y decisiva para nuestra supervivencia como especie. Hay personas que dicen que nos estamos cargando el planeta. Que los cambios de temperatura y el aparente mayor número de catástrofes, están dentro de esa influencia humana.

A mi juicio, no es cierto. Si lo fuera, no habría manera de explicar la desaparición de millones de especies, cuando el ser humano no sabia ni hablar. Como he dicho, le hacemos daño a la naturaleza, pero poco. No digo con esto, que debemos seguir dañándola.

Lo que si debemos parar son los daños al entorno propio. Sencillamente, porque nos afecta como especie. Si la especie humana desapareciera del planea, ¿alguien piensa que la naturaleza se desmoronaría?. Pues no. El ser humano es un éxito evolutivo de la misma naturaleza. ¿Podría la naturaleza crear otra especie que evolucionara de forma similar a la humana?. Seguramente si. No sería a lo mejor un humano, pero sería a cualquier otra especie que se haya quedado a medio camino de la evolución que ha tenido el ser humano.

Luego nosotros, los humanos, no somos tan imprescindibles ni somos tan fuertes que controlamos a la naturaleza. Ella, nos regula y regulará, seguramente con más virus y más bacterias.

Independientemente de lo que haga el humano creando virus para expandirlos como un arma o como un experimento, la naturaleza, si necesita regularnos, lo hará sin contemplaciones y de forma muy severa contra la especie que perturbe el equilibrio. Sea la nuestra o no. Y los virus y bacterias que cree para regular nuestra superpoblación, surtirá efecto con seguridad.

Y podremos hacer poco o nada mientras nos estamos regulando. Luego, seguramente aprenderemos a controlarlo pero el efecto de regulación ya sería un hecho.









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