La explicación de lo de Murcia
Por Un amigo
Voy a intentar explicar un poco el tema de Murcia, en el que nada tiene que ver la corrupción del PP ni las vacunas, y sí la ambición desmedida de una persona llamada Ana Martínez Vidal. Ese nombre es la clave.
Ana Martínez Vidal, militante del PP entre 2010 y 2015, se afilió a Ciudadanos en 2016. En 2018 fue promocionada por Valle Miguélez, secretaria de Organización, y Fran Hervías la aupó hasta el número 3 en las listas de las autonómicas. La cabeza de lista era Isabel Franco.
Tras el pacto PP-Cs, fue nombrada Consejera de Empresa y Portavoz. Y llegamos a septiembre de 2020, fecha clave. Tras una investigación judicial por un tema de fraude en el voto telemático de las primarias del partido, la dirección nacional había nombrado una gestora.
Hasta que, como digo, en septiembre, el Comité Ejecutivo nombró a Ana Martínez Vidal coordinadora del partido en Murcia.
Así que por un lado tenemos a Isabel Franco, vicepresidenta, y a Ana Martínez, consejera pero a la vez coordinadora del partido. Es decir, en el ejecutivo está por debajo de Isabel pero en el partido está por encima.
Ana Martínez Vidal no supo distinguir estas dos jerarquías, y desde la portavocía empezó a desautorizar a la vicepresidenta, anunciando incluso una crisis de Gobierno de la que el mismísimo presidente no tenía ni idea.
La enemistad entre Ana Martínez e Isabel Franco fue in crescendo, y también con otros miembros del partido, que veían en los movimientos de Ana Martínez una ambición desmedida por el poder. Ella quería el puesto de vicepresidenta.
Intentó convencer al presidente, Fernando López Miras, que destituyera a Isabel Franco y la nombrara a ella. Pero López Miras se negó, ya que el pacto de legislatura lo había firmado con Isabel Franco, y le debía lealtad.
Así que Ana Martínez se sacó un as de la manga para conseguir que López Miras claudicase y la nombrase vicepresidenta: le ofreció modificar la Ley de Presidencia, que limita a dos mandatos la presidencia de la región, y cambiarla por “ocho años”.
De esta forma, López Miras se podría volver a presentar, ya que él entró en 2017 a mitad de legislatura sustituyendo a Pedro Antonio Sánchez, y fue reelegido en 2019. En 2023, podría volver a presentarse hasta 2025.
A cambio de este caramelito, Ana Martínez le pedía la vicepresidencia. Pero López Miras, en mi opinión de forma íntegra, volvió a decir que no: seguiría siendo leal a Isabel Franco.
Así que Ana Martínez Vidal, viendo sus objetivos inalcanzables por la vía de la persuasión, optó por la vía dramática: convencer a Arrimadas (que se dejó convencer) de que pactara con Moncloa una moción de censura contra su propio gobierno, para así poder optar ella no ya a la vicepresidencia ¡quiá!, a la presidencia de la región, de la mano del Partido Socialista, que se prestó raudo a desbancar a un gobierno popular que llevaba 26 años en el poder.
Ahora puede que muchos entiendan por qué hay tres diputados de Ciudadanos, entre ellos Isabel Franco, que votarán en contra de esa moción de censura. Porque no es más que una herramienta para que Ana Martínez Vidal consiga lo que siempre anheló: PODER.
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